Fecha: 14-04-2007

Asistentes del Club: Mateo, Javi “Churrín”, Edu, Pablete, Pablo García, Pipa, Javi Ruiz, Javi Ballesteros, Víctor, Enrique, Fer, Diego y Nuria.

Lugar: Ríos Mayor y Cabriel, hasta el puente de la Resinera

 

A las 10 de la mañana habíamos quedado en la puerta del Sargal bocata en bolsa, allí estábamos todos. Todo comenzaba bien, no hubo nadie que se retrasara más de 5 minutillos y estrenábamos remolque!!. Hubo que montar la caja en el remolque y cambiar la altura de alguna de las bases, una tarea facilísima para los 10 que mirábamos y opinábamos para desesperación de los currelas (Manolo, Perico y  Fernando). Remolque a punto y cargadas piraguas, comenzamos nuestro viaje hacia Boniches.

 

Paramos en el aforo para mirar el caudal del río: 80 cm, teníamos el nivel perfecto.

Comprobada la ausencia de pescadores en el puente de Ayuntaderos, por aquello de evitarnos bronca segura, decidimos embarcar en el río Mayor algo más arriba de lo que suele ser habitual.

 

Ya en la orilla mientras nos enfundábamos nuestros neoprenos las gotillas de lluvia caían sobre nosotros, ese calabobos no nos preocupaba a ninguno de nosotros.

 

Para nuestra suerte nos acompañaba Manolo, padre de Mateo, que nos hizo el apoyo, de vuelta los conductores en las orillas del río Mayor los 13 piraguistas comenzabamos el descenso sobre nuestras Furios, Xeno, RPM, Gamblers y Fly.

 

El principio del río era precioso estrecho y rodeado de ramas que formaban un túnel, abriendo Fernando y Pipa, cerrando los Ballesteros el resto en medio en pelotón, tras organización y enfado de algunas en fila.

 

Varios pasos de tercero, cuatro nadadas, una Enrique, una Javier Ballesteros y dos yo, aupá los veteranos¡¡¡, un encorbatamiento de Mateo, otro de Edu y Javi Churrín, la pérdida de pala robada por unas ramas a Víctor, y lo mejor un intento de de saltar con la piragua un tronco que atravesaba el río de orilla a orilla por el Pipa.

 

Los chavales demostraron su buen aprendizaje en los pasos y sus habilidades esquimoteando, unos máquinas todos. No dejaron pasar la oportunidad de jugar con una ola mayores y pequeños, en la que Diego consiguió salir casi volando.

 

Todo un placer el descenso por los ríos Mayor y Cabriel, entre montañas lijadas y ramas de árboles abrazando el río, (por cierto yo me trague alguna de esas ramas de ese paisaje tan bucólico), donde los chavales disfrutaron mucho y los mayores lo pasamos como críos.

Desembarcamos en el puente de la Resinera, donde nos esperaba Manolo cámara de fotos en mano. Bajo el chirimiri que nos acompañó todo el descenso nos comimos nuestros bocatas.

 

Llegábamos a las 18.30h al Sargal los trece piragüistas y su hombre de apoyo felices y contentos. Todo un éxito. Por cierto, los forestales pidieron el permiso de navegación.

 

A destacar la buena conducción del remolque, es una pena que algunas no  remen como  conducen.

 

Piragüista, recuerda: cuida los ríos, mima la NUtRIA